No importa.

Posted on 6:27 by Tres Libras | 0 comentarios

Alguien lo gritó en medio del templo pero nadie le hizo caso. El bosque se estaba por incendiar. Nadie le hizo caso como nadie nunca hace caso a nada nunca, y, finalmente, el bosque ardía en llamas altas como montañas e irremediable se rendía ante una naturaleza mucho más fuerte que su propia fuerte naturaleza. El fuego es purificación, el fuego es tangible, el fuego es verdad; el bosque es todo eso, pero depende de diferentes factores y diferentes tiempos para comenzar, vivir y trascurrir.

Las putas incendiaron esa naturaleza, los promiscuos, los habladores psicópatas, los poco fieles a su pasión, los de los abrazos por interés escondido, los de suave palabra que nada hace nacer, las substancias, el hambre desmedido, vos y yo esquivándonos por el camino, vos y yo sabiendo todo eso, vos, vos y yo; testigos mudos.

Un lobo quedó encerrado en ese infierno de calor y humo, un lobo aullando atrapado; un simple lobo que, simple: quiere vivir. El no inició el incendio, no al menos de manera directa y no de manera directa fue a parar al lugar más urgente, entre un árbol y las lenguas doradas; alto el roble contempla al lobo, alto el roble lo ve desahuciado e intenta consolarlo con sus palabras de alta sabiduría, sabiduría tan alta como su tiempo y como él mismo; esta vez va a hablar porque (sabe) es su última vez...:

–Mil años he vivido, mil años he crecido sin parar, mil años he callado. Todo lo que sé, todo lo que soy, todo donde estoy, todo lo guardado en mí, mi paciencia y mi estar en pie, mil años de SI, mil años de NO, -poder-; pero un solo toque de ese ardor, y cenizas quedarán de tanto. ¿Qué puede hacer un simple y pequeño mamífero, tan simple como los que iniciaron esto, para salvarse estando tan solo? Simple... pero aunque simple, te admiro, admiro tu especie, siempre están enamorados. De tener tus patas, correría, de tener tu capacidad y velocidad, correría, de poder sentir amor, correría. Cambio mis siglos y mi experiencia por tu amor y tus hábiles patas; pero es tarde, y cada cual es como ES, y como es-es en lo irremediable. Hoy tu corazón te va a ayudar, hoy esta madera sin corazón va a salvar lo que tanto envidia, te va a salvar por envidia, porque aunque sabio, uno puede pecar, y sabio como soy, se que solo uno de los dos tiene oportunidad y merece seguir. Lobo, mañana vas a latir por mi.-

Le aconsejó esconderse tras su gran tamaño, dejar que las llamas lo derroten sin llorar, y, al caer, un camino se abriría a su paso. El lobo aunque triste, había dormido numerosas tardes bajo la sombra de ese imponente y bello árbol, siguió a pie de letra el mandato, y así fue que sucedió lo profetizado: el gigante caía con honor y sin mostrar debilidad, y en su caer un sendero nuevo le brindaba al animal y a su corazón y a sus patas. Por todo eso, por todo el todo y el por qué de todo y su suceder tan injusto, giró la cabeza y dejó caer una lágrima aunque los lobos no lloran, árbol caído aunque los árboles mueren de pie, y lobo llorando; algo acá nos dice que la vida toma atajos impredecibles para continuar. Siempre en movimiento, siempre en constante cambio, siempre sorprendiendo, siempre quiere más.

Nada quedó del bosque, nada quedó del fruto. Todo quedó del bosque y del fruto en el bombear del día siguiente, como bien lo había dicho el roble: “Lobo, mañana vas a latir por mi.”.

Los ladrones incendiaron esa naturaleza, los vendedores de sueños falsos, los hijos de la apariencia, los hijos de puta, los adictos a los ojos, los adictos, los sucios baños y las sucias calles y las sucias habilidades usadas suciamente, vos y yo de manera indirecta, vos y yo tirándonos indirectas, vos y yo sabiendo todo esto pero mudos como las hojas quemadas del tronco quemado, YO, vos, vos y yo sin hacer nada, llenos de ganas de hacer algo.

Pero una flor crece entre las cenizas, en el espacio que quedó, el espacio entre medio que siempre queda al finalizar el desastre; una lágrima cayó con más fuerza que un árbol, y un descorazonado salvó un corazón. El lobo sigue enamorándose sin remedio. La vida sigue enamorándonos sin remedio en sus causas y efectos, y aunque “ellos”. ...


NUNCA VOY A DEJAR DE AMAR; no importa lo que hagas. 3libras.





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