-Cerrá los Ojos.-

Posted on 15:41 by Tres Libras | 0 comentarios

"Te vi, una bocanada antes de sedarme..."


Se distrajo, precipitó en lenta marcha por las escaleras, y, en su caer, contempló cada cuadro, cada verso, cada moneda en el techo girando; girando las monedas o él. Volviendo al cuarto, se durmió en medio de una pregunta a través de la ventana, muy parecida a una escrita antes en el empaño de la transparencia, la diferencia fue está vez su palpitar detenido que ayudaba a comprender mejor. No (ya lo entendía), no era una pregunta, era una especie de afirmación dudosa de sus realidades y decía, a su mente roída, y decía y decía:

"Escribo para el que no lee,
leo para el que no escribe."

Se frenó en seco, descubrió su humanidad ante el espejo, viose demasiado regular, dos brazos-dos piernas, un cuarto de alma, un setenta y cinco por ciento de corazón (ahora sin función), y el mundo dejó de existir. ¿Cómo es esto posible? Repitió: ¿Cómo es qué esto es posible si sigo pensando? Simple: En un instante de remembranza, entra toda la historia del hombre, desde las cavernas, hasta los autos chocadores; y todo, todo esto está lleno de cavernas y autos golpeándose.

No tenía más opción que seguir, caminó por el desierto, buscando algo que se le parezca, desierto caminó por el desierto, desertando; al menos lo intentó. Vio a lo lejos un marchar que nunca tendría que haber vuelto a ver, y, mientras tanto: La escalera, los cuadros y las monedas, el girar de los versos, y algo que creyó sentir que pasaban por debajo de la puerta... ¡Alto! Cuánto más extraño tengo que manchar la hoja hasta que me diga: "Hola"... A continuar...

Como de gato era ese transitar a través, como de muerte era ese avance que nunca frena. Por los siete mares, por cada continente, sobre el cielo y en lo más cercano al centro de la tierra; y es que poco importa todo lo enumerado minutos antes del disparo, el fin siempre es el mismo, es el mismo. Entonces cruzar el globo, ínfimo cansancio exige si centésimas de pulsión pagan todo respiro, apagan todo respiro; todo el viaje en un chasquear. Una pequeña defunción, simple...

No están comprendiendo, no es un deseo, no es un presagio, no es un plan construidamente elaborado; no acreditan la opción entre medio: Que todo esto sigue ocurriendo sin final. Que todo esto es un -ahora y siempre-; que también es un corto suspiro a través de un cristal. Es ver un recorrido recorriendo el propio iris, sin poder recorrerlo nunca más. Por fin despertó.


Fue encontrado escalones abajo, joven otra vez, otra vez callado; sin más que decir que su propio cuerpo ahí, y ahí. Y cruzando las cortinas, ahí. 3libras




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